27.5.13

LA VERDAD Y SUS VERDADES / Vuelapluma


Fragilidad del ser: ©Ángela Ibáñez


La verdad es una de las referencias del pensamiento desde el inicio de los tiempos. Nos sitúa en el tiempo espacio, en nuestro propio entorno vital, como una cartografía de la vida. Nos aleja del sueño, de la magia de la irrealidad que a veces nos ayuda a evadirnos y/o escapar de nosotros mismos y nuestra cruda realidad.

Pero encontrar en nuestro camino las letras que conforman la palabra verdad y definir lo que contienen o lo que con el tiempo hemos llegado a pergueñar en esbozo es harto difícil, casi es como poner límites al viento, tiene tantas direcciones, tantos matices…

Por ello es , en muchas ocasiones, mas fácil llegar a la verdad a través de su contrario, la mentira, a través de que sabemos lo que no es y ello nos lleva, aunque sea de manera parcial, más cerca de la verdad.

La verdad nos hace libres, o eso creemos. Esa verdad nos hace avanzar en una ruta siempre hacia adelante, que se quiebra y tuerce de dirección, si cambia el paradigma establecido. La verdad que planteamos genérica y universal, se fragmenta en múltiples verdades particulares, menores, pero no menos importantes pues son las referencias individuales según el enfoque, el punto de vista, el contexto, tantas variables que modifican y cambian la percepción de la realidad y de sus verdades, siempre aparentes.

La verdad que es ubicua, única y múltiple, como un pequeño dios del pensamiento humano, no se le ve, no se le toca, pero ahí está, lo percibimos y a veces se proyecta en creencias como religiones y/o teorías que dotan de un sentido y/ una dirección concreta al ser humano. Todo ello aplicado en distintos grados en la religión, la filosofía, la ciencia. La búsqueda de las verdades a través de las preguntas universales y respuestas que cambian según el paso y el peso de la historia y los momentos vividos…

La verdad bajo otra luz, sustentada en análisis y experimentación, sustituye la creencia irracional por la comprobación de los enunciados propuestos, en los resultados medibles…

Llegamos al pensamiento científico y su continua movilidad, evolución a través del tiempo y cambios en los decorados espaciales de la cultura humana. La no verdad absoluta que cambia según el paradigma de los tiempos, los nuevos conceptos, los nuevos descubrimientos que cambian la perspectiva y el sentido de conocimientos que cambian su interpretación.

La verdad ha hecho avanzar al mundo, el avance científico ha posibilitado el desarrollo global hasta puntos insospechados, pero tanto en el macrocosmos como en el microcosmos el avance que nos traslada lejos, nos lleva a plantearnos en el entorno personal sobre la felicidad y la infelicidad que produce la verdad.

¿Somos más felices con la verdad y el conocimiento o con la ignorancia? Creo que la felicidad no procede de ninguna de ellas sino del grado de satisfacción de cada ser humano con él mismo, con su entorno y circunstancias vitales. La ignorancia es un rincón oscuro lleno de frío y soledad para el ser humano, pero el avanzar en el conocimiento nos da idea de nuestra pequeñez en la infinitud del cosmos y la nada. El sólo sé que no sé nada, es el ejemplo de que cuanto más avanzamos en el conocimiento más insatisfacción y angustia crea el ver que es una secuencia encadenada que nunca termina, pues siempre cambia, es infinita y mutable…

La relatividad de la verdad según quién y cómo la percibe, las verdades múltiples que se disfrazan de certezas para comunicar intereses y manipular al que las recibe.

En distintos momentos la persona puede recibir información fraccionada (es verdadera pero incompleta), que distorsiona o dirige su comportamiento o sus intereses, dificultando su buen criterio. Son las verdades a medias, tan utilizadas hoy en día en política, medios de comunicación, marqueting, publicidad, etc con la clara intención de manipular a las personas, o grupos concretos de la población, a las que va dirigida. Al reconocer la persona claramente un elemento como cierto en el conjunto de información ofrecida, automáticamente da por autentificado y validado el resto, con lo que se producen juicios de valor erróneos…

Incluso en el discurso de la Historia de la Ciencia, la verdad y quien la ha transmitido cambia el mensaje, bien por intereses económicos y/o políticos del momento histórico concreto, incluso por el sesgo discriminatorio hacia las mujeres que las ha hecho invisibles en tantos campos, negando su existencia y su importancia…

La ciencia es una búsqueda continua de la verdad a través del tiempo y del espacio independientemente de culturas y de géneros. Las mentes de personas, hombres y mujeres, encendidas con la luz de la verdad.

©Ángela Ibáñez